Culiacán / Sinaloa / El precio del kilogramo de tortilla no registrará incrementos en Sinaloa durante este año, pese al alza en insumos y costos de producción, informó Rafael Uriarte Quiroz, presidente de la Federación de la Industria de la Masa y la Tortilla.
El dirigente del sector señaló que existe un consenso entre los productores para mantener el precio promedio en alrededor de 27 pesos por kilo, cifra que se ha sostenido en la entidad durante los últimos dos años.
Explicó que esta decisión se toma a pesar de que recientemente aumentó en 450 pesos el costo por tonelada de harina de maíz, además de otros factores como el incremento en salarios, refacciones y maquinaria, lo que ha impactado directamente a la industria.
Uriarte Quiroz advirtió que elevar el precio podría afectar tanto a los consumidores como a los propios productores, ya que una disminución en las ventas sería inevitable. Recordó que el precio de la tortilla en México está liberado desde el año 2000, por lo que no existe una tarifa única en el país.
Como referencia, indicó que en otras entidades el costo es más alto, alcanzando hasta los 36 pesos por kilo en ciudades como Rosarito, mientras que en Mexicali ronda los 35 pesos, y en estados como Sonora, Durango y Nayarit se ubica en 32 pesos.
El líder de los tortilleros también destacó que existen alternativas para evitar incrementos, como programas de apoyo para la instalación de paneles solares, lo que permitiría reducir significativamente el gasto en energía eléctrica, que actualmente oscila entre los 5 mil y 8 mil pesos mensuales por negocio.
Asimismo, planteó la necesidad de renovar maquinaria, ya que aproximadamente el 80 por ciento del equipo en operación es antiguo. Con tecnología moderna, dijo, se podría lograr un ahorro de hasta 30 por ciento tanto en consumo de electricidad como de gas.
Finalmente, hizo un llamado a los gobiernos federal, estatal y municipal para trabajar de manera coordinada en la implementación de estos apoyos, así como a los ayuntamientos para que se respete la regulación en la apertura de nuevas tortillerías, que establece una distancia mínima de 400 metros entre establecimientos.